TORAX
Y PULMONES
ANATOMÍA
Y FISIOLOGÍA
El
tórax es una estructura de hueso, cartílago y músculo capaz de moverse cuando
los pulmones se expanden. Está formado, por delante, por el esternón, el
manubrio, la apófisis xifoides y los cartílagos costales; en la zona lateral,
por los 12 pares de costillas, y, en la parte posterior, por las 12 vértebras
torácicas. Todas las costillas están conectadas con las vértebras torácicas;
las siete superiores están unidas por delante al esternón por los cartílagos
costales, y las costillas 8, 9 y 10 se unen a los cartílagos costales
inmediatamente por encima de ellas. Las costillas 11 y 12, a veces denominadas
flotantes, se unen por detrás pero no por delante. El diámetro lateral del
tórax, en general, es mayor que el diámetro anteroposterior en adultos.
Los
principales músculos de la respiración son el diafragma y los músculos
intercostales. El diafragma, el músculo dominante, se contrae y se mueve hacia
abajo durante la inspiración, impulsando hacia abajo el contenido abdominal
para aumentar el espacio intratorácico.
El
interior del tórax está dividido en tres espacios principales: las cavidades
pleurales derecha e izquierda y el mediastino.
El
crecimiento del pulmón no ha terminado en el momento del nacimiento. El número de
alvéolos aumenta muy rápidamente en los 2 primeros años de vida y se ralentiza
hacia los 8 años de edad.
REFERENCIAS
ANATÓMICAS
Para describir los hallazgos
se utilizan las siguientes marcas topográficas del tórax:
- Los pezones.
- La unión manubrioesternal (ángulo de Louis).
- La escotadura supraesternal. Una excavación, palpable fácilmente y muchas veces visible en la base de la cara ventral del cuello, inmediatamente superior al manubrio y a la unión manubrioesternal.
- Ángulo costal. El ángulo de los bordes costales en el esternón. Habitualmente no mide más de 90°, con las costillas insertadas en ángulos de aproximadamente 45°.
- Vértebra prominente. La apófisis espinosa de C7. Se puede ver y palpar más fácilmente con la cabeza del paciente inclinada hacia delante. Si se palpan dos prominencias, la superior es la de la apófisis espinosa de C7, y la inferior, la de T1.
- Las clavículas
LACTANTES Y NIÑOS
Antes del nacimiento, los
pulmones no contienen aire y los alvéolos están colapsados. El intercambio de
gas del feto tiene lugar a través de la placenta. Durante la gestación, se
producen movimientos respiratorios relativamente pasivos; no abren los alvéolos
ni mueven los campos pulmonares. En el momento del parto, el cambio de la
función respiratoria es rápido y llamativo. Después de la inspiración y del
llanto iniciales, los pulmones se llenan de aire por primera vez. Cuando se
corta el cordón umbilical poco después, la sangre materna ya no llega desde la
placenta. En este momento, la sangre fluye hacia los pulmones del lactante más
enérgicamente.
El tórax del recién nacido
generalmente es redondo, el diámetro AP es próximo al lateral, y la
circunferencia es aproximadamente igual a la de la cabeza hasta que el niño
tiene unos 2 años de edad.
MUJERES GESTANTES
Factores mecánicos y
bioquímicos, como el aumento del tamaño del útero y de la concentración de
progesterona circulante, interactúan para producir cambios en la función
respiratoria de la mujer gestante. Entre los cambios anatómicos que se producen
en el tórax cuando las costillas inferiores se ensanchan se encuentra un
aumento del diámetro lateral de unos 2 cm y de la circunferencia de 5 a 7 cm.
El ángulo costal aumenta progresivamente desde aproximadamente 68,5° hasta
cerca de 103,5° al final de la gestación.
ADULTOS MAYORES
El tórax en tonel que se
presentan muchos adultos mayores se debe a la pérdida de fuerza muscular en el
tórax y en el diafragma, además de a la pérdida de la elasticidad pulmonar.
Además, los cambios esqueléticos del envejecimiento tienden a enfatizar la
curva dorsal de la columna torácica, lo que produce un aumento del diámetro
AP del tórax. También puede haber rigidez y disminución de la expansión de
la pared torácica.
ANTECEDENTES
TOS
La tos es un síntoma
frecuente de un problema respiratorio. Habitualmente está precedida por una
inspiración profunda; a esto le sigue el cierre de la glotis y la contracción
de los músculos del tórax, del abdomen e incluso de la pelvis, y después una
inspiración súbita y espasmódica que fuerza la apertura súbita de la glotis. Se
expulsan aire y secreciones.
Seca o húmeda: La tos húmeda
o productiva puede deberse a infección y se puede acompañar de expectoración.
La seca o no productiva puede tener diversas causas (p. ej., problemas
cardíacos, alergias, reflujo gastroesofágico con irritación faríngea), que
pueden venir indicados por las características de su sonido.
Inicio: Un inicio agudo,
particularmente con fiebre, es indicativo de infección; si no hay fiebre, otras
posibles causas son cuerpo extraño e irritantes inhalados.
Frecuencia de aparición: Reseñe
si la tos está presente raras veces o con frecuencia. La que es infrecuente
puede deberse a alérgenos o a agresiones por factores ambientales.
Regularidad: La tos ferina
es paroxística y regular. Una tos que se produce de forma irregular puede tener
diversas causas.
Tono e intensidad: La tos
puede ser intensa y de tono agudo, o suave y de tono relativamente bajo.
Influencia de la postura: La
tos puede aparecer poco después de que la persona se haya acostado o de que se
haya puesto de pie.
Calidad: Una tos seca puede
sonar más alta y fuerte si se debe a la compresión del árbol respiratorio o ronca si se debe al crup. La tos ferina
produce un quejido inspiratorio al final de un paroxismo de tos en los niños
mayores y en los adultos.
EXPECTORACIÓN
La producción de esputo
generalmente se asocia a tos. El esputo en cantidades más que pequeñas y con
cualquier grado de consistencia siempre indica la presencia de una enfermedad.
Si el inicio es agudo, la causa más probable es una infección.
ANTECEDENTES
FAMILIARES
Tuberculosis
Fibrosis
quística
Enfisema
Alérgica,
asma, dermatitis atópica
Neoplasia
maligna
Bronquiectasias
Bronquitis
Trastornos
de la coagulación
EQUIPO
DE EXPLORACIÓN
ü Marcador
ü
Regla centimetrada y cinta métrica
ü
Estetoscopio con campana y diafragma
ü Paños
INSPECCIÓN
Indique
al paciente que se siente erguido, si es posible sin apoyo, desvestido hasta la
cintura. Cualquier prenda de vestir es una barrera para la inspección, la
palpación, la percusión y la auscultación. Se debe cubrir al paciente con un
paño cuando no sea necesaria la exposición completa. La habitación y el
estetoscopio deben estar a una temperatura templada agradable, y es necesaria
una luz tangencial brillante para resaltar el movimiento del tórax. La
colocación del paciente de modo que la fuente de luz proceda de ángulos
diferentes puede acentuar hallazgos más sutiles y que, en caso contrario,
serían más difíciles de detectar, como retracciones o la presencia de una
deformidad. Si el paciente está en cama y tiene poca movilidad, debe poder
acceder a los dos lados de la cama. Después de informar al paciente, no dude en
subir o bajar la cama si es necesario. Observe la forma y la simetría del tórax
desde detrás y desde delante, el ángulo costal, el de las costillas y los
espacios intercostales.
OBSERVACIÓN
DE LA RESPIRACIÓN
PALPACIÓN
Palpe los músculos torácicos
y el esqueleto para detectar pulsaciones, áreas de dolor a la palpación,
protrusiones, excavaciones, masas y movimiento anómalo. Espere que haya
simetría bilateral y cierta elasticidad de la caja torácica, aunque el esternón
y la apófisis xifoides deberían ser relativamente inflexibles, y la columna
torácica, rígida. La crepitación, una sensación crujiente o apergaminada, se
puede palpar y oír; es una sensación burbujeante suave. Indica la presencia de
aire en el tejido subcutáneo por una rotura en alguna parte del aparato
respiratorio o por una infección por un microorganismo productor de gas. Puede
estar localizada o abarcar una zona que puede incluir las extremidades
superiores y la cara, y la tumefacción asociada simula una reacción alérgica.
La crepitación siempre se debe a un proceso patológico subyacente. Una
vibración rasposa y gruesa palpable, habitualmente en la inspiración, sugiere
un roce pleural producido por inflamación de las superficies pleurales. Se
puede definir como la sensación de cuero rozando sobre cuero.
PERCUSIÓN
Recuerde que cuanto más
intenso sea el golpe que aplique, más probable será que pase por alto una zona
de transición de resonancia a matidez. Golpee de forma brusca y constante
moviendo la muñeca, sin hacer mucha fuerza. Compare todas las áreas
bilateralmente, utilizando un lado como control del otro. La secuencia siguiente
sirve como modelo. Primero, explore el dorso con el paciente sentado con la
cabeza inclinada hacia adelante y los brazos doblados por delante.
AUSCULTACIÓN
La auscultación con
un estetoscopio aporta información importante sobre el estado de los pulmones y
la pleura. Se pueden caracterizar todos los sonidos de la misma forma que las
notas de percusión: por su intensidad, tono, calidad y duración. Pida al
paciente que se siente erguido, si es posible, y que respire lenta y
profundamente a través de la boca, exagerando la respiración normal. Haga usted
mismo una demostración. Solicítele que mantenga una velocidad compatible con la
comodidad; la hiperventilación, que se produce con más facilidad de lo que
cabría pensar, puede provocar el desvanecimiento del paciente, y una
respiración exagerada puede ser agotadora, especialmente en sujetos
debilitados. Como la mayoría de las enfermedades patológicas pulmonares se
producen en las bases pulmonares, es una buena idea examinar primero estas,
antes de que se produzca fatiga. En general, se prefiere el diafragma del
estetoscopio a la campana para auscultar los pulmones porque transmite mejor
los tonos, normalmente de tono agudo, y porque ofrece un área de sonido más
amplia. Apoye el estetoscopio firmemente sobre la piel. Cuando se evalúan los
ruidos respiratorios individuales, no debe haber movimiento del paciente ni del
estetoscopio, excepto el producido por el movimiento respiratorio
RUIDOS
RESPIRATORIOS
Los ruidos respiratorios se
forman por el flujo de aire a través del árbol traqueobronquial. Se
caracterizan por el tono, la intensidad, la calidad y la duración relativa de
sus fases inspiratoria y espiratoria, y se clasifican como vesiculares,
broncovesiculares y bronquiales (tubulares). El volumen de los ruidos
respiratorios depende, principalmente, de la velocidad con que el aire entra y
sale por la boca.
CARACTERÍSTICAS
DE LOS RUIDOS RESPIRATORIOS NORMALES:
Vesicular: Se
oye en la mayor parte de los campos pulmonares; tono bajo; espiraciones suaves
y cortas; más prominente en personas delgadas y niños, reducido en pacientes
con sobrepeso o musculares.
Broncovesicular: Se
oye en el área de los bronquios principales y en el campo pulmonar posterior
superior derecho; tono medio; la espiración dura lo mismo que la inspiración .
Bronquial/traqueal
(tubular): Se oye solo sobre la tráquea; tono alto; espiración
intensa y prolongada, a veces algo más larga que la inspiración.
Los términos habituales que
se utilizan para describir los ruidos adventicios son crepitantes
(anteriormente denominados estertores), roncus, sibilancias y roce.
RUIDOS
RESPIRATORIOS ADVENTICIOS:
RESONANCIA
VOCAL
La voz hablada transmite
sonidos a través de los campos pulmonares que se pueden oír con el
estetoscopio. Pida al paciente que diga números, nombres u otras palabras.
Estos sonidos transmitidos habitualmente están atenuados y no están
diferenciados, y se oyen mejor en la zona medial. Preste mucha atención a la
resonancia vocal si hay otros hallazgos inesperados durante cualquier parte de
la exploración de los pulmones, como matidez a la percusión o cambios del
frémito táctil.
Hallazgos
esperados del torax y pulmones:
LACTANTES
La exploración del tórax y
de los pulmones del recién nacido sigue una secuencia similar a la de los
adultos. La inspección sin alterar al bebé es la clave y, por este motivo, la
auscultación se realiza a menudo a la vez que la inspección. La percusión no
siempre es fiable y normalmente no se realiza en los lactantes. Los dedos del
examinador pueden ser demasiado grandes para el tórax de un lactante,
particularmente en el caso de uno prematuro. La puntuación de Apgar del neonato
1 y 5 min después del nacimiento aporta mucha información sobre la situación
del lactante. Inspeccione la caja torácica, y observe el tamaño y la forma;
mida la circunferencia del tórax, que en el lactante nacido a término sano
suele medir aproximadamente de 30 a 36 cm, habitualmente 2-3 cm menor que la
circunferencia craneal.
NIÑOS
Los niños utilizan la
musculatura torácica (intercostal) para la respiración hacia los 6 o 7 años de
edad. A continuación se describen las frecuencias respiratorias habituales en
niños; la frecuencia disminuye con la edad, con mayor variación en los primeros
2 años de vida y sin diferencias importantes entre sexos.
El tórax del niño es más
delgado y habitualmente más resonante que el del adulto; es más fácil oír los
sonidos intratorácicos, y la hiperresonancia es frecuente en niños pequeños. Dada
la delgadez de la pared torácica, los ruidos respiratorios del niño pequeño
pueden sonar más intensos, más rudos y más bronquiales que los del adulto. Los
ruidos respiratorios broncovesiculares se pueden oír en todo el tórax.
MUJERES
GESTANTES
Las mujeres gestantes experimentan
cambios tanto estructurales como ventilatorios. La disnea (sensación de falta
de aire) es frecuente en el embarazo y normalmente es consecuencia de cambios
fisiológicos normales. En conjunto, la mujer gestante aumenta la ventilación
respirando con más profundidad pero no con más frecuencia.
ADULTOS
MAYORES
Con frecuencia hay
disminución de la expansión torácica. El paciente puede tener menos capacidad
para utilizar los músculos respiratorios por debilidad muscular, discapacidad
física general o estilo de vida sedentario. Los adultos mayores pueden tener
más dificultad para respirar profundamente y para aguantar la respiración que
los pacientes más jóvenes, y se pueden cansar más rápidamente, incluso si están
bien. Adapte el ritmo y las exigencias de la exploración a las necesidades
individuales.
ANOMALÍAS
Asma: obstrucción
de la via respiratoria pequeña debido a inflamación e hiperreactividad de las vías
respiratorias.
Bronquitis: inflamación
de las vías respiratorias grandes.
Pleuresía:
proceso inflamatorio que afecta a las pleuras visceral y parietal.
Derrame
pleural: Acumulación de líquido no purulento en el espacio
pleural.
Empiema: Acumulación
de líquido exudativo purulento en el espacio pleural.
Absceso
pulmonar: Masa bien definida, circunscrita, inflamatoria y
purulenta en la que puede aparecer necrosis central.
Neumonía: Respuesta
inflamatoria de los bronquios y los alvéolos a un microorganismo infeccioso
(bacteriano, fúngico o vírico).
Gripe: Infección
vírica del pulmón. Aunque normalmente es una infección respiratoria superior,
debido a las alteraciones de la barrera epitelial, el huésped infectado es más
susceptible a las infecciones bacterianas secundarias.
Tuberculosis: Enfermedad
infecciosa crónica que la mayoría de las veces comienza en el pulmón, aunque
puede producir manifestaciones generalizadas.
Neumotórax: Presencia
de aire o gas en la cavidad pleural.
Hemotorax: Presencia
de sangre en la cavidad pleural.
Cáncer
de pulmón: Generalmente se refiere al carcinoma broncógeno, un
tumor maligno que se origina en las estructuras epiteliales bronquiales.
Fibrosis
quística: Trastorno recesivo autosómico de las glándulas exocrinas
que afecta a los pulmones, al páncreas y a las glándulas sudoríparas.
Epiglotitis: Infección
aguda y potencialmente mortal que afecta a la epiglotis y a los tejidos
circundantes.
Enfisema: Enfermedad
en la que los pulmones pierden su elasticidad y los alvéolos aumentan de
tamaño, de tal forma que se altera su función.
Bronquiectasias: Dilatación
crónica de los bronquios o bronquíolos producida por infecciones pulmonares
repetidas y por obstrucción bronquial.
























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